Por Aida Caldera-Sánchez, Paula Garda y Michael Koelle, OCDE.
El Perú tiene la oportunidad de combinar un mayor crecimiento económico con finanzas públicas sostenibles. Durante las dos últimas décadas, Perú fue una de las economías de más rápido crecimiento en América Latina, apoyada en un robusto macro macroeconómico que incluye reglas fiscales, una política monetaria creíble y una supervisión financiera robusta. Una gestión fiscal prudente permitió elevar los niveles de vida y atraer inversión, y ayudó a afrontar diversos choques externos y domésticos. Sin embargo, el crecimiento se ha desacelerado desde el fin del boom de las materias primas, lastrado por la debilidad de la inversión privada y una productividad estancada. Al mismo tiempo, en los últimos años los déficits fiscales han superado las metas de la regla fiscal, con medidas que aumentan el gasto sin un claro financiamiento y otras medidas que erosionan la base tributaria. Si estas tendencias se mantienen, existe el riesgo de debilitar el sólido marco macroeconómico que hasta ahora ha sustentado la resiliencia de la economía peruana.
Como proyecta el recientemente publicado Estudio Económico de la OCDE sobre el Perú, el crecimiento se moderará a 2,8% en 2025 y 2,6% en 2026, en un contexto de incertidumbre global y doméstica, y tasas de crecimiento cercanas a la capacidad de crecimiento de largo plazo de la economía. Esto hace que la sostenibilidad fiscal sea aún más urgente, ya que, con un menor crecimiento, estabilizar la deuda se vuelve más difícil. Adicionalmente, las proyecciones de la OCDE muestran déficits fiscales por encima de los límites de la regla fiscal en los próximos años, requiriendo un ajuste adicional de alrededor de 0,4% del PIB. Sin un mayor esfuerzo de movilización de ingresos y un control más estricto del gasto, cumplir las reglas fiscales seguirá siendo un desafío incluso en el mediano plazo.
Por qué importa el espacio fiscal
Para aumentar la capacidad de crecimiento de largo plazo, el Perú necesita espacio fiscal para invertir en educación, protección social, infraestructura y adaptación al cambio climático. Sin reformas para financiar gasto público ya comprometido, la deuda aumentará de forma sostenida incluso desde un punto de partida bajo (línea roja de la Figura 1). En cambio, una mayor eficiencia en el gasto, una reforma tributaria integral (línea naranja) y una ambiciosa agenda de reformas pro-crecimiento (línea verde) para elevar la productividad, reducir la informalidad y fortalecer las instituciones mantendrían la deuda en una trayectoria sostenible. En conjunto, estas reformas le darían al Perú los medios para acelerar la convergencia de su ingreso per cápita a los países de la OCDE y elevar los niveles de vida.
Cumplimiento de la regla fiscal
La prioridad inmediata es reducir el déficit fiscal para que vuelva a estar dentro de los límites de la regla. Esto es fundamental para mantener la confianza de los inversionistas, conservar bajos los costos de financiamiento y preservar la capacidad del gobierno para responder a choques futuros. Cumplir con la regla fiscal puede lograrse controlando el gasto corriente —en especial la planilla, que tiende a aumentar en años electorales— eliminando gradualmente el subsidio al diésel bajo el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y limitando la proliferación de gastos tributarios. El apoyo financiero a Petroperú, la empresa estatal de petróleo, debe acompañarse de un plan creíble para restaurar su viabilidad, incluyendo la alineación con los estándares de gobernanza de las empresas estatales de la OCDE.
Gastar mejor
Lograr que el gasto e inversión públicos sean más eficientes debe ser una prioridad. El gobierno peruano ya invierte más que muchos países de la OCDE y de la región, pero la calidad de la infraestructura sigue siendo baja, mientras que la cobertura de la protección social es incompleta y mal focalizada. La tarea es garantizar que cada sol gastado entregue servicios de calidad y llegue a quienes más lo necesitan. Perú puede reorientar recursos hacia protección social, educación y resiliencia climática, al tiempo que fortalece los registros sociales para mejorar la focalización, mejora la evaluación de proyectos de inversión mediante análisis sistemáticos de costo-beneficio y fortalece las capacidades de los gobiernos subnacionales, todo lo cual permitiría mejores resultados.
Aumentar los ingresos
La eficiencia del gasto por sí sola no será suficiente. Con ingresos tributarios de apenas 17% del PIB, el Perú tiene ingresos entre los más bajos de América Latina y muy por debajo del promedio de la OCDE de 34% del PIB (Figura 2). Esto refleja una extendida evasión fiscal, alta informalidad, una administración tributaria ineficiente y una estructura tributaria dependiente del IVA y del impuesto a la renta corporativa, pero debilitada por la baja recaudación del impuesto a la renta personal y gastos tributarios.
Por ello es necesario mejorar la administración tributaria y avanzar en una reforma tributaria integral. Fortalecer la administración tributaria implica modernizar su capacidad para garantizar el cumplimiento. Inversiones en digitalización, facturación electrónica, intercambio de datos entre entidades y auditorías basadas en riesgos harían más eficaz la fiscalización. La reforma tributaria debería incluir varios elementos:
- Revisiones sistemáticas de los gastos tributarios, actualmente estimados en más del 2% del PIB, y cláusulas de caducidad para mantener solo las medidas con beneficios sociales o de productividad claros.
- Simplificación de los regímenes de impuesto a la renta empresarial para las pequeñas empresas mediante la sustitución de esquemas múltiples y superpuestos por un régimen único que reduzca la evasión e incentive el crecimiento de las empresas y la formalización empresarial.
- Ampliación de la base del impuesto a la renta personal reduciendo gradualmente el umbral a partir del cual se empieza a pagar y reemplazando las contribuciones a la seguridad social basadas en el tamaño de la empresa por contribuciones progresivas basadas en el ingreso laboral, más bajas para quienes ganan menos, para incentivar la formalización laboral.
Junto con una mayor recaudación de impuestos a la propiedad, ambientales y selectivos al consumo, estas medidas crearían un sistema tributario más justo, eficiente y con una base de ingresos más amplia.
El desafío del Perú es reactivar el crecimiento salvaguardando al mismo tiempo la sostenibilidad fiscal. El cumplimiento de la regla fiscal debe ir de la mano de una mayor eficiencia del gasto, mayores ingresos fiscales y reformas para elevar la productividad y fortalecer las instituciones, sentando las bases de la prosperidad a largo plazo.
Para más información: Panorama económico de la OCDE para el Perú.
Referencia
OCDE (2025), Estudios Económicos de la OCDE: Perú 2025, https://www.oecd.org/es/publications/estudios-economicos-de-la-ocde-peru-2025_626594d0-es.html, Publicaciones OCDE, París.
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