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Desbloqueando el potencial de Colombia: La importancia de impulsar la inversión

Por Paula Garda y Michael Koelle, Departamento de Economía de la OCDE

La inversión es el motor que impulsa la prosperidad económica. Es clave para aumentar la productividad, fomentar la innovación y generar empleos formales, todo lo cual es vital para mejorar los niveles de vida. En Colombia, la tasa de inversión ha venido cayendo desde el fin del auge de las materias primas, pasando del 23 % en 2015 al 18 % en 2023, situándose entre las más bajas de los países de la OCDE (Gráfica, panel A), según el Estudio Económico de Colombia 2024. Esta baja tasa de inversión frena el crecimiento potencial de Colombia, que se estima por debajo del 3 %, y es preocupante, ya que el país enfrenta necesidades urgentes en infraestructura, educación, innovación, construcción de paz, desarrollo social y transición hacia una economía verde.

La debilidad en la inversión también está ralentizando el crecimiento actual del PIB de Colombia (Gráfica, panel B). Tras recuperarse rápidamente de la pandemia, el crecimiento impulsado por el consumo se desaceleró drásticamente en 2023 debido a políticas macroeconómicas restrictivas, la desaceleración del crecimiento global y el aumento de los costos de endeudamiento. Aunque la actividad económica, incluida la inversión, comenzó a recuperarse en 2024, la tasa de inversión sigue siendo baja. Entre los factores que explican esta debilidad están los altos costos crediticios, la baja confianza empresarial y la incertidumbre.

Gráfica. La débil inversión está frenando el crecimiento

Fuente: Cálculos OCDE en base a Perspectivas Económicas de la OCDE.

La agenda de reformas del gobierno es ambiciosa, orientada a mejorar los niveles de vida y promover la justicia social a través de la diversificación económica, la transición energética y la convergencia regional. Pero todo esto requiere mayor inversión. Mejorar la infraestructura, la innovación, la educación, los servicios públicos y las oportunidades de empleo formal no solo ayudará a reducir las desigualdades, especialmente en regiones remotas y marginadas, sino que también impulsará el crecimiento a largo plazo. Los recursos naturales y la biodiversidad de Colombia ofrecen oportunidades únicas para atraer inversiones verdes. Dado el limitado espacio fiscal de Colombia, atraer inversión privada es crucial para aumentar la inversión.

Para revertir la tendencia a la baja en la inversión y lograr un crecimiento más fuerte, resiliente e inclusivo, el Estudio Económico de Colombia 2024 de la OCDE sugiere varias acciones de políticas:

  1. Mantener un marco macroeconómico sólido: Esto incluye continuar con la consolidación fiscal y cumplir con la regla fiscal para garantizar la sostenibilidad de la deuda pública y fomentar un entorno favorable a los negocios. Las autoridades monetarias también deben mantener un ciclo de relajación de la política monetaria prudente y basado en datos, atentas a los riesgos inflacionarios, para llevar la inflación a la meta, lo que reducirá gradualmente los costos de endeudamiento.
  2. Implementar una reforma tributaria integral: La alta carga tributaria de las empresas y la incertidumbre generada por reformas tributarias fragmentadas han desincentivado la inversión privada. Colombia necesita una reforma tributaria integral, implementada gradualmente, que genere espacio fiscal para inversiones sociales y productivas. Reducir la tasa del impuesto corporativo mientras se amplía la base del impuesto sobre la renta personal, reducir gastos tributarios innecesarios y combatir la evasión aumentaría la recaudación tributaria y mejoraría el entorno empresarial. Aumentar la eficiencia del gasto también es clave.
  3. Reducir las barreras a la inversión privada: La afluencia récord de Inversión Extranjera Directa (IED) de 17.000 millones de USD en 2023 es una señal positiva, pero es necesario hacer más para mantener este impulso, capitalizar las tendencias de nearshoring y fomentar la inversión doméstica. El gobierno debe acelerar la implementación de asociaciones público-privadas, especialmente en proyectos de infraestructura, facilitar el acceso a crédito asequible, particularmente para las pymes, y fomentar un entorno de políticas más estable y predecible. Ampliar la cobertura de los regímenes simplificados de impuestos e insolvencia y de las ventanillas únicas para más micro y pequeñas empresas reduciría significativamente los costos de cumplimiento normativo. Además, aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación es importante para diversificar la economía y atraer inversiones de mayor valor agregado.
  4. Fortalecer las capacidades fiscales y administrativas de los gobiernos subnacionales y mejorar la coordinación intergubernamental para garantizar la ejecución exitosa de proyectos de inversión pública y la convergencia regional.
  5. Reducir la informalidad: La alta informalidad empresarial y laboral conlleva bajas tasas de ahorro nacional y una asignación ineficiente del capital, que han sido barreras importantes para la inversión en Colombia. El gobierno debe implementar una agenda de reformas que reduzca la informalidad, incluyendo la reducción a los costos de creación de empresas formales, mejorando las competencias laborales y reduciendo las contribuciones a la seguridad social para los trabajadores de menores ingresos. Esto mejorará la cobertura de protección social, aumentará la recaudación tributaria y fomentará el crecimiento inclusivo.

Impulsar la inversión no es solo una prioridad a corto plazo para Colombia, sino un elemento fundamental para lograr un crecimiento económico sostenible y un desarrollo social, desbloqueando el potencial del país y sentando las bases para un futuro más próspero y equitativo.

Referencias:

OCDE (2024), OCDE Estudios Económicos: Colombia 2024, OECD Publishing, Paris.


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