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Creando espacio fiscal y fomentando el crecimiento en América Latina

Jens Arnold, Aida Caldera, Paula Garda, Alberto González Pandiella, Michael Koelle, Alessandro Maravalle, Claudia Ramirez Bulos, Adolfo Rodriguez-Vargas and Elena Vidal, Departamento de Economía, OCDE

El crecimiento económico en América Latina está desacelerándose a medida que las políticas monetarias más restrictivas para combatir la inflación surten efecto y las condiciones externas se tornan menos favorables, de acuerdo con las Perspectivas Económicas de la OCDE recientemente lanzadas. El crecimiento del PIB en 2023 presenta divergencias significativas entre las principales economías. El crecimiento se ha mantenido sólido en Brasil y México, que ha mostrado ser resiliente a la inflación y a tasas de interés elevadas impulsado respectivamente por una cosecha abundante y la fortaleza del consumo privado. Sin embargo, el crecimiento ha sido débil en Argentina, Chile, Colombia y Perú debido a eventos climáticos extremos, a una elevada incertidumbre política y la debilidad de la economía mundial. La inflación sigue en descenso en todos los países, salvo en Argentina, gracias a las rápidas subidas de tipos de interés. La caída de la inflación ha sido más rápida que en otras regiones. De hecho, Brasil, Chile, Costa Rica y Perú ya han comenzado a disminuir sus tasas de política monetaria. En México y Colombia, con inflaciones contenidas, pero aún elevadas, se espera que comiencen a reducir tasas en 2024.

Para 2024 y 2025 persistirá el bajo dinamismo económico en la región, situándose por debajo del crecimiento global (Cuadro 1) y de otras economías emergentes (3.9% y 4.1%). La inflación seguirá cediendo y se proyecta que alcance los objetivos establecidos por los bancos centrales en 2024, antes que la mayoría de los países de la OCDE. Sin embargo, las economías de la región se enfrentan a numerosos riesgos externos e internos. Entre los factores más relevantes se destacan una demanda externa y comercio debilitado y en particular la desaceleración de China, que afecta de manera importante a las economías exportadoras de materias primas como Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Perú y la incertidumbre en los mercados financieros internacionales debido a tensiones geopolíticas y la evolución de las políticas monetarias en países avanzados. La inflación podría permanecer en niveles elevados por un tiempo mayor al anticipado. Además, un aumento en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, como la llegada del Niño, podría afectar más de lo previsto a algunas economías particularmente expuestas a ellos.

Cuadro 1. Perspectivas económicas de los pases de América Latina

Nota: América Latina (ALC) es la media ponderada por PIB a paridad de poderes de compra de los 7 países en la tabla para el PIB; y la media simple de los países incluidos en el cuadro para la inflación.
Fuente: OCDE Perspectivas Económicas, noviembre 2023.

En este contexto macroeconómico incierto y volátil, resulta clave asegurar la estabilidad macroeconómica y un crecimiento fuerte.

Momento de enfrentar el desafío fiscal  

Por el lado de la política monetaria, con la inflación decelerando, la discusión se centra en el ritmo de las futuras reducciones de tasas de interés. El objetivo debe ser que las tasas de inflación vuelvan a sus metas de manera duradera, transitando hacia una posición de la política monetaria más neutral. Esto requerirá diferentes ritmos y tiempos en la reducción de tasas, según las particularidades de cada país. El ritmo de normalización deberá considerar cuidadosamente múltiples riesgos, como el impacto de El Niño y los precios del petróleo más altos, y la política monetaria en las economías avanzadas.

Por su parte, las autoridades fiscales se enfrentan al reto de seguir disminuyendo la deuda pública, que aumentó significativamente después de la pandemia, en un entorno en el que los tipos de interés a largo plazo han aumentado (Gráfico 1). La mayoría de los países ha retirado exitosamente los estímulos fiscales de la pandemia y ha empezado a reducir los déficits, pero enfrentan desafíos significativos dados los altos niveles de deuda, el poco espacio fiscal y el bajo potencial de crecimiento. La consolidación fiscal es un paso necesario para restablecer el margen de maniobra fiscal y evitar los riesgos asociados con elevados niveles de deuda, como pagos de intereses más altos que pueden desplazar los gastos públicos esenciales, especialmente en un contexto internacional de tasas de interés más altas durante más tiempo.

En la mayoría de los casos, los gobiernos de América Latina tienen planes de consolidación fiscal ambiciosos que llevarían a estabilizar la deuda, pero cómo alcanzar estos objetivos es clave. Esto requiere en un primer momento y como prioridad, reforzar los marcos fiscales de mediano plazo para dar una clara y creíble orientación futura sobre cómo se alcanzarán los objetivos fiscales y se reducirá la deuda, basados en proyecciones macroeconómicas y fiscales realistas, al tiempo que se protege la inversión pública, que a menudo es una víctima de la consolidación fiscal en la región. Elementos esenciales son incluir anclas de mediano plazo, como niveles prudentes de deuda, y cláusulas de escape bien definidas con mecanismos de corrección en las reglas fiscales. Se deben fortalecer también los consejos fiscales, dotándolos de independencia legal y de facto, recursos y acceso adecuado a la información, ya que pueden contribuir de forma importante al análisis de la sostenibilidad de las finanzas públicas. Además, superar obstáculos políticos para implementar reformas fiscales que aumenten la eficiencia del gasto, que es baja, y los ingresos tributarios, también bajos en la mayoría de los países de la región, son retos importantes.

El potencial de crecimiento en la región es bajo, lo que limita también el espacio fiscal. Esto hace crucial acelerar las reformas estructurales necesarias desde hace mucho tiempo, y fomentar el consenso necesario para llevarlas a cabo. Impulsar reformas que dinamicen el comercio, que establezcan marcos regulatorios estables para la inversión privada en conectividad, energías renovables y minerales sostenibles, y redoblar esfuerzos para mejorar la calidad de la educación es clave para potenciar la productividad y la inversión. Estas reformas facilitarán la adaptación al cambio climático y la transformación digital, y, al impulsar el crecimiento potencial, contribuirían de manera decisiva a la sostenibilidad fiscal de la región.

Gráfico 1. El incremento en la deuda pública y los pagos de intereses restringen el espacio fiscal

Nota: Panel A: Otras economías de mercados emergentes (EMEs) es el promedio no ponderado de China, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía, y Suráfrica. Panel B: Los datos para Chile se refieren al año 2021 en lugar de 2022.
Fuente: FMI, Base de datos sobre inversores soberanos; Base de datos de Perspectivas Económicas de la OCDE; y FMI, Monitor fiscal, octubre 2023.

Más información:

OECD Economic Outlook, Noviembre 2023– Reporte completo en inglés con las proyecciones macroeconómicas, los principales desafíos estructurales e información detallada por país.

Perspectivas económicas de la OCDE para países de América Latina, Noviembre 2023.

Información detallada por país: Argentina | Brasil | Chile | Colombia | Costa Rica | México | Perú


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