Por Aida Caldera, Claudia Ramírez y Dimitris Mavridis, Departamento de Economía de la OCDE
El mercado laboral español se ha recuperado con fuerza en los últimos años y creó 3,5 millones de empleos entre 2018 y 2025, pero muchos trabajadores mayores siguen desempleados. Aunque el empleo entre las personas mayores aumentó del 41% en 2004 al 61% en 2024, alrededor de la mitad de los desempleados de larga duración son trabajadores de 50 años o más. Alrededor de medio millón de solicitantes de empleo de 52 años o más llevan años sin trabajar —muchos desde la crisis de la vivienda— y afrontan grandes obstáculos para reinsertarse en el mercado laboral.
Ayudar a estas personas a reinsertarse en un empleo que aproveche sus capacidades no es solo una necesidad social o económica; es también una oportunidad. A medida que aumenta la esperanza de vida y más personas llegan a edades avanzadas en buen estado de salud, España puede hacer más para apoyar a los trabajadores mayores a mantenerse activos. Pero para lograrlo es necesario repensar reglas de prestaciones que han quedado desfasadas y reforzar los sistemas de apoyo. Con una población que envejece y una natalidad baja, alargar las carreras laborales de trabajadores sanos y con experiencia es crucial para fortalecer el crecimiento y las finanzas públicas hoy, y para proteger las pensiones en el futuro.
¿Qué está pasando?
Una de las razones detrás del alto desempleo de larga duración entre los trabajadores mayores de 52 años en España es el diseño del subsidio por desempleo. El sistema de prestaciones por desempleo en España se apoya en dos pilares. El primer pilar es la prestación contributiva, que sustituye una parte de los ingresos previos durante un máximo de 24 meses, siempre que el trabajador haya acumulado suficientes cotizaciones. Cuando se agota la prestación contributiva, o si no se cumplen los requisitos, entra en juego el subsidio por desempleo, que ofrece una cuantía fija.
El subsidio por desempleo tiene características específicas para las personas de 52 años o más. La ayuda puede mantenerse hasta la jubilación, y la elegibilidad se basa en la renta individual y no en la del hogar. Más importante aún, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) cotiza a la Seguridad Social por cuenta del beneficiario como si estuviera trabajando a jornada completa. Para quienes tienen 52 años o más, el tiempo en subsidio genera derechos de jubilación de forma similar al empleo, con cotizaciones registradas al 125% de la base mínima de cotización. Así, hoy alrededor del 70% de quienes reciben un subsidio por desempleo de larga duración tienen 50 años o más (Figura 1).
Aunque este apoyo protege a quienes realmente lo necesitan, su diseño puede, de forma no intencionada, debilitar los incentivos a volver al trabajo, incluso para quienes desearían hacerlo. Para muchos beneficiarios mayores, aceptar un empleo a un salario bajo implica perder tanto el subsidio como las cotizaciones a la pensión que se acreditan durante el desempleo, de modo que la ganancia neta de trabajar puede ser muy reducida. La evidencia reciente muestra que el desempleo de larga duración aumenta bruscamente a los 52 años, el punto en el que se accede al subsidio especial. Mientras que a los 50 años menos del 5% de los beneficiarios lleva más de un año en desempleo, a los 52 esa cifra supera el 40% (AIReF, 2024).
Una reforma reciente reconfiguró el subsidio por desempleo
Una reforma importante que reconfigura el subsidio asistencial por desempleo comenzó a aplicarse en 2025. Amplió la elegibilidad a personas previamente excluidas, extendió la duración de la ayuda para algunos beneficiarios, aumentó las cuantías de base, e introdujo una reducción gradual con el tiempo para incentivar a retomar un empleo. También se introdujo un nuevo complemento al empleo que permite conservar una parte decreciente del subsidio durante hasta 180 días cuando se vuelve a trabajar. Sin embargo, no modificó el régimen especial del subsidio para demandantes de empleo de 52 años o más, donde persisten los mayores desincentivos a la reincorporación laboral.
Prioridades de reforma
Para facilitar carreras laborales más largas y reducir el desempleo de larga duración entre los trabajadores mayores, España podría reformar la asistencia no contributiva para las personas mayores de 52 años. Es clave igualar el apoyo entre edades, con un enfoque y una activación más precisos. En concreto, España podría reformar el subsidio por desempleo mediante:
- armonizar las reglas para que la ayuda no se vuelva indefinida a partir de una edad concreta;
- limitar la generación de derechos de pensión únicamente a la fase del seguro contributivo, evitando la acumulación de pensión durante la asistencia;
- introducir una prueba de recursos por hogar para orientar los recursos hacia los más necesitados en vez de los mayores de edad;
- reducir gradualmente el nivel de la prestación, con el tiempo y/o en función de los ingresos laborales, para evitar incentivos de “todo o nada”;
- establecer límites razonables de duración; y
- aplicar de forma sistemática requisitos de búsqueda activa de empleo y medidas de activación.
Al mismo tiempo, la reforma podría acompañarse de una mayor inversión en mejora de competencias. Los váuchers de formación cofinanciados por las empresas, especialmente en sectores con escasez de mano de obra o inmersos en transiciones digitales, podrían ayudar a los trabajadores mayores a reincorporarse y prosperar en el mercado laboral. Ampliar los acuerdos de flexibilidad del tiempo de trabajo y mejorar la concienciación entre los empleadores sobre el valor de los trabajadores con experiencia también favorecería la vuelta al empleo.
El mercado laboral español está mejorando, y muchas reformas recientes aún no han mostrado todo su impacto. Con la combinación adecuada de incentivos, oportunidades de recualificación y opciones de trabajo flexible, España puede aprovechar el potencial de los trabajadores con experiencia, impulsar la inclusión y afrontar sus retos demográficos y fiscales.
Referencias:
OECD (2025), OECD Economic Surveys: Spain 2025, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/abc5c435-en.
AIRef, (2024). Recuadro 1. El subsidio por desempleo: reformas y efectos sobre el empleo, in “Informe sobre las líneas fundamentales de los presupuestos de las AA. PP. 2025”. https://www.airef.es/wp-content/uploads/2024/12/AIReF_Informe-Lineas-Fundamentales-2025-2.pdf
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