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América Latina tras el COVID-19: cómo impulsar una recuperación tan deseada

Jens Arnold, Aida Caldera-Sánchez, Paula Garda, Alberto González Pandiella, Alvaro S. Pereira. Departamento de Economía, OCDE

América Latina es una de las regiones más golpeadas por el COVID-19 y tendrá una recuperación más lenta. La región ha concentrado cerca de 1 millón de muertes, o un tercio del total de muertes por COVID-19 en el mundo. En términos económicos también es la región que más se ha visto afectada en mundo con una caída del PIB de alrededor de 7% en 2020, comparado con 5% de media en la OCDE. Esto es debido a las características estructurales de la región: sistemas sanitarios y redes de seguridad social débiles, grandes sectores informales, fuerte dependencia del turismo, gran proporción del empleo en ocupaciones no compatibles con el trabajo a distancia, y un margen limitado para el apoyo fiscal. Hacia adelante la OCDE prevé que el crecimiento de seis grandes economías de la región, que abarcan alrededor del 85% del PIB de América Latina, sea del 4.9% en 2021, y un 2.8% en 2022 (Tabla). La recuperación de la actividad económica se ha frenado a inicios del 2021, frente a las nuevas medidas de contención en la mayoría de los países de la región, y se retomará a medida que avanzan los procesos de vacunación y mejora la situación sanitaria. Pero la recuperación será gradual, sin recuperar el terreno perdido en el PIB per-cápita ni siquiera en 2022 (Gráfico 1).

Existe una alta incertidumbre en torno a la evolución de la pandemia y los procesos de vacunación, así como importantes vulnerabilidades. La prioridad inmediata en la región debe ser evitar más brotes del COVID-19, fortaleciendo los sistemas de salud y acelerando la vacunación, siguiendo el ejemplo de Chile que ha visto uno de los procesos de vacunación más rápidos del mundo. En este sentido, la cooperación internacional y la efectiva distribución de vacunas a través de COVAX será crucial. En algunas economías de la región el incremento de los precios de las materias primas está dando un respiro a las apretadas arcas fiscales y un viento de cola a la inversión y al crecimiento económico. El aumento de las remesas y el crecimiento de la economía global también apoyan positivamente, particularmente a las economías más abiertas. Sin embargo, la región tiene cuentas fiscales frágiles y es muy sensible a cambios en las condiciones financieras globales, como se vio a inicios del 2021. Episodios de violencia y malestar social, presentes desde antes de la pandemia, siguen siendo un riesgo más que vigente, que podrían retrasar la recuperación. El incremento de la deuda pública, debido a los esfuerzos que han hecho muchos países para paliar los efectos negativos del COVID-19, dejan sólo un estrecho margen para la política fiscal, si no se hacen reformas (como ya lo discutimos aquí), y es una de las principales vulnerabilidades en la región. Asimismo, se aproximan años de elecciones en varios de los países de la región. Todos esos factores crean un ambiente de incertidumbre y volatilidad.

Para lograr la tan deseada recuperación, América Latina tiene que revertir el impacto negativo de la pandemia y continuar reduciendo la pobreza y las desigualdades, que ya eran altas antes de la pandemia. Las cifras en algunos países de la región ya comienzan a mostrar que la pobreza y la desigualdad de ingresos se han incrementado, con pérdidas de empleo que alcanzan a más de 14 millones de personas desde que empezó la pandemia. Los más vulnerables fueran los más afectados: las mujeres, los más jóvenes, y los trabajadores informales (Gráfica 2, panel A). La recuperación del empleo es incipiente, pero está liderada por los informales, amenazando con un aumento persistente de la informalidad. Y esto es aún más grave para los jóvenes, ya que los primeros trabajos tienden a tener impactos duraderos en sus carreras y salarios.

El cierre de las escuelas puede tener graves consecuencias a largo plazo. Con 300 días de escuela perdidos, el doble de la media de países OCDE (panel B), América Latina ha sido la región del mundo donde las escuelas han estado más tiempo cerradas. A día de hoy, unos 114 millones de estudiantes siguen sin poder asistir en persona. El efecto es aún más negativo para los más vulnerables, aquellos que no tienen acceso a educación digital y conectividad, y a tantos niños de hogares más desfavorecidos que han abandonado la educación escolar por completo. Es probable que la pandemia amplíe las ya elevadas brechas de resultados educativos por nivel socioeconómico, impactando negativamente los salarios futuros y la productividad e incrementando fuertemente la desigualdad de oportunidades (como lo demuestran Lustig y coautores aquí). El cierre de escuelas limita además el crecimiento del empleo femenino, que ha sido uno de los más impactados por la pandemia. 

Es más urgente que nunca emprender reformas que permitan una rápida recuperación asegurando al mismo tiempo que nadie se quede atrás. Las trasferencias monetarias, el mayor acceso a los beneficios de desempleo y/o subsidios al empleo y a la contratación son fundamentales para mitigar los impactos negativos de la crisis y acelerar la recuperación. Y más allá de la necesidad de mantenerlos hasta que la recuperación esté afianzada, este es el momento oportuno para repensar y fortalecer los mecanismos de protección social de forma permanente (como lo hemos hablado aquí). Esfuerzos para reducir la carga regulatoria son particularmente pertinentes en este momento ya que facilitarían la creación de empresas y empleos formales sin impactos significativos en los presupuestos. Como por ejemplo reduciendo los elevados costes de registro para las empresas (especialmente las PYMEs y las empresas nuevas), o costes laborales no salariales elevados (e.g. Colombia) o las contribuciones a la seguridad social para los trabajadores de bajos ingresos (Argentina).

No menos importantes son mejorar la educación y los sistemas de capacitación. Programas de recuperación y para reintegrar en el sistema educativo a aquellos que lo abandonaron durante la pandemia son fundamentales para revertir los impactos negativos de los cierres de escuelas. Reasignar más recursos hacia las etapas más tempranas de la educación (preescolar y primaria) y la escolarización a jornada completa (e.g. Colombia) ayudaría a hacer los sistemas educativos de la región más equitativos y paliar los efectos de la pandemia. Reforzar los sistemas de capacitación ayudaría a los trabajadores, en especial a los más vulnerables, a encontrar trabajos de calidad en el mundo post-Covid.

Lo que la región haga ahora determinará la rapidez con la que se recupere y el tipo de recuperación. No es momento de retirar el apoyo fiscal a las economías y debilitar la incipiente recuperación, pero los países deben comenzar el proceso de discusión e identificación de las reformas para recomponer la situación fiscal. Una implementación creíble, que puede ser gradual, es clave para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas y revertir los aumentos de pobreza y desigualdades. En muchos países de la región, la fuerte y necesaria acción de las políticas fiscales en apoyo de los más afectados dejará cuentas a pagar en el futuro. Los países tendrán que aumentar los ingresos fiscales y repensar algunos gastos existentes. En el actual contexto de incertidumbre en los mercados financieros, será importante reforzar la voluntad de pagar esa cuenta en el futuro para no afectar el acceso a financiamiento y aumentar los gastos con intereses, porque eso dejaría aún menos recursos para áreas prioritarias como salud, educación o protección social.

Con la recuperación afianzada se puede crear el consenso social para lograr una mayor progresividad tanto en los impuestos como en los beneficios sociales. Todos los países de la región tienen margen para incrementar la eficiencia del gasto, focalizar el gasto social en los más vulnerables, incrementar la progresividad de los impuestos sobre la renta y reforzar la lucha contra la evasión fiscal. Incrementar el uso de impuestos verdes, siempre que se compense a los más vulnerables, tiene el doble beneficio de acelerar la transición hacia una economía baja en carbono e incrementar recursos fiscales. Fortalecer los marcos fiscales, incluyendo las reglas fiscales y los consejos fiscales independientes ayudaría a incrementar la credibilidad en la sustentabilidad de las finanzas públicas.

Tabla. Perspectivas Económicas para América Latina

Nota: AL es la media ponderada por PIB a paridad de poderes de compra de los 6 países en la tabla.
Fuente: Perspectivas Económicas de la OCDE n. 109, mayo 2021.

Gráfico 1. La pandemia está dejando un daño duradero en América Latina

Nota: AL se refiere a la media ponderada por PIB a paridad de poderes de compra de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y México.
Fuente: Perspectivas Económicas de la OCDE N. 109, mayo 2021 y N. 106, noviembre de 2019.

Gráfico 2. El impacto desigual del COVID-19

Nota: En el Panel A, AL es el promedio simple de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México. En el Panel B, AL es el promedio simple de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y México. Informales medidos como trabajadores sin seguridad social, salvo en Colombia que son trabajadores en empresas de menos de 5 empleados. El cierre de escuelas se mide en días desde marzo 2020 hasta abril 2021. La definición de cierre parcial se refiere a sólo algunos niveles o categorías, por ejemplo, sólo la escuela secundaria, o sólo las escuelas públicas. Cierres regionales cuentan como ½.
Fuente: Cálculos de la OCDE en base a Encuestas del Mercado laboral: INE- ENE para Chile, INEGI-ENEO nuevo y ENEO para México, DANE-GHEI-Mensual, IGEB-PNAD para Brasil, INDEC- EPH para Argentina y Oxford COVID-19 Government Response Tracker.

Para leer en más detalle sobre las proyecciones macroeconómicas, así como los principales desafíos estructurales ir al reporte en la o la versión español y portugués o versión inglés (que incluye proyecciones para todos los países de la OECD y principales desafíos).

Información detallada para estos 6 países con sus notas país correspondientes:

Argentina | Brasil | Chile | Colombia | Costa Rica | México